lunes, 1 de febrero de 2016

5 letras para lograr tus metas 2016

Para muchos, incluyéndome a mí, el 2015 fue un año retador con sus pérdidas y ganancias. Tal vez mas perdidas que ganancias. De hecho, aún expertos de todas partes del mundo dieron a conocer las tendencias y desafíos que íbamos a enfrentar en el 2015; mas desigualdad, mas desempleo, mas tensiones entre países, menos liderazgo, menos democracia, el medio ambiente y la salud.

Sin embargo aquí estamos los sobrevivientes, usted y yo querido lector, dándole la cara a un nuevo año que comienza y trae nuevas esperanzas de vivir y lograr todo aquellos que aún nos falta, cada quien en su nivel y lugar. Tal como lo describe Abraham Maslow, un psicólogo humanista, nuestras acciones están motivadas para cubrir ciertas necesidades (fisiológicas, seguridad, afiliación, reconocimiento y autorrealización) que conforme se satisfacen desarrollamos necesidades y deseos más elevados.

¿Cómo lograr tus metas para el 2016?

Primero que nada, dejar ir el 2015. No se puede pretender volar hasta que no se suelte la rama. Hay que enfocar nuestra energía en la nueva oportunidad de edificar metas nuevas cuyo resultado dependan netamente de nuestras decisiones y acciones.


Luego utiliza la siguiente formula de 5 letras; METAS
Las metas deben ser medibles
Las metas deben ser específicas y 100 % claras para ti
Las metas deben tener un tiempo estipulado
Las metas deben ser alcanzables y realistas

Por último y lo más importante, las metas deben ser significativas para ti. Solo tú puedes crear la motivación interna o combustible que impulsara tus metas hacia la auto realización personal.
No te olvides de ponerle el ingrediente secreto; ESFUERZO  a través del enfoque y la perseverancia.

En la página 153 de mi libro “Una Vida, Esta Vida” puedes encontrar más tips y ayuda de cómo lograr tus sueños.


Hasta entonces, Empodera tu Grandeza
 Coach Yolany
Trainer Coach, Experta en Mercadeo y Autor del Libro "Una Vida, Esta Vida"

martes, 21 de julio de 2015

¿Te encuentras en una relación abusiva?

¿Cómo sabes si estas en una relación abusiva? 


Recientemente una buena amiga, sin tener conocimiento se envolvió en una relación abusiva que casi le cuesta su vida y la de sus familiares. Ella me ha pedido que comparta el siguiente documento con mi comunidad con la intención de educar. No sé cuál es la fuente de este escrito, por lo que pido disculpas por no citar la misma.


Hasta entonces, Empodera tu Grandeza.



 Coach Yolany
Trainer Coach, Experta en Mercadeo y Autor del Libro "Una Vida, Esta Vida"




miércoles, 21 de enero de 2015

Home is where our boat is

Packing tape, boxes, cleaning supplies and house hunting…  How many times have you move in your life?  I have moved around 17 times in my entire life and some of those moves came as being part of a military family.  Military families move an average of once every three years, but this rate can double according to the active duty ´s job. This leads to a gypsy lifestyle, where military Families become expert at all things mobile.

It is believe that "The military Family that travels best is the one that travels light." The thing is to decide what travel with you and what to leave in the hands of the packers and movers, taking in consideration that there is a high risk of things getting broken, lost and sometimes stolen.  Being just a human, of course it’s painful to leave behind the things that are of value to you.  In the case of our family, when we move from New Mexico to Omaha –NE, we had some packers that box our family pictures with our “empty” water fountain.  Unfortunately, the water fountain’s baskets still had water inside and as a result, we lost all our family pictures as the pictures got completely wet.

After so many moving experiences, I have learned a 3 step system that makes this process easy:
First step is making an inventory; moving is the best time to sprint clean.  I will throw away things that are broken and donate the things that are not being use anymore.

Second Step:  I organize each room so that packers box and mark what belong to each room in the respective containers.

Third Step:  It is to let go and Let God; be grateful for the people that you met and be open to the new experiences.

Finally; allow me to share with you my one secret to keep my family grounded while we travel all over the world.

Before I give you the secret, I have to mention that loosing material stuff is not even close to leave behind family and friends.  Undoubtedly, it would be better to live without attachments to avoid any suffering, but can we really live without any attachments, belonging to nobody and nowhere?  Isn't it true that we all like to call a place home?

Ø  For our family, how can we bring home if we are always moving? Shhhh!!! Here is the secret, “Home is where our boat is. This is one of the first things I hang in the new place and without any doubt; we read it regularly and live by it!

As my son stated in one of his English papers; “My mom once told me a simple story. She said, “Home is like a boat, it goes around places never staying in one place forever, but it doesn't matter where it goes as long as on that boat, home and family live.   I have journeyed all around the country from the West to East Coast, but I always remember that home is where the boat is”.

Fellow toastmasters and guests, I encourage you to pack in your life boat what is valuable to you –love it and live by it- and as you navigate through life, it doesn't matter where you are, you will be home because home is where our boat is

Hasta entonces, Empodera tu Grandeza



 Coach Yolany
Trainer Coach, Experta en Mercadeo y Autor del Libro "Una Vida, Esta Vida"

jueves, 11 de diciembre de 2014

El Pequeño Arbol de Navidad

Hace mucho tiempo, durante una guerra terrible que asolaba los campos y las ciudades, una madre y sus dos hijos pequeños, vivían en una casita, cerca de un bosque. El padre de los niños estaba en la guerra y ellos siempre estaban tristes pensando en él. Eran malos tiempos. Los soldados pasaban y se llevaban todo lo que habían plantado en el huerto, sus gallinas, sus cerdos y cualquier otra cosa comestible que encontraban. Si, eran muy malos tiempos. Por suerte tenían buenos vecinos y se ayudaban mutuamente en lo que podían. Pero las guerras no solo son duras para las personas. También son muy malas para los árboles.
Todos los bosques alrededor de la casa habían sido heridos por el fuego de los cañones, o cortados para hacer hogueras que calentasen a los soldados. Cerca de la casa de Ana y Juan, que así se llamaban los niños de nuestra historia, una gran batalla había destruido todos los grandes árboles, pero un abeto joven seguía intacto. Era tan pequeño aún, que las balas de cañón le habían pasado por encima sin tocarlo.
El pequeño abeto se había puesto muy triste al ver a sus mayores morir de forma tan cruel. Él ya sabía que el destino de todos los árboles es morir algún día, pero después de haber ayudado a las personas de muchas maneras. Ayudando a que construyeran sus casas, sus muebles o siendo mástil de un gran barco de guerra. “¡Eso si sería un bonito destino.!”, pensó el pequeño árbol. Imaginó las velas que él sustentaría firmemente, incluso en la peor de las tormentas, y como los marineros alabarían su entereza y gallardía. Pero él era demasiado pequeño para eso aún. Pensaba, asustado, que la guerra podía terminar sin que él hubiera podido hacer nada útil. Nadie parecía darse cuenta de su existencia, hasta que una mañana, vio que una mujer y dos niños se aproximaban.
La niña tosía mucho, pero el niño y su mamá parecían bastante fuertes. Se le acercaron decididos y para deleite del árbol, la mamá saco una pequeña hacha y cortó su delgado tronco. “¡Esto si que es una aventura – pensaba el arbolito -. Quizá esta señora y sus hijos construyen barcos diminutos y me usaran como mástil de uno de ellos…!”. Juan y su mamá, pusieron el árbol en una esquina del comedor de la casa, y lo colocaron bien recto.”¿Qué irán a hacer conmigo?”, se preguntaba el abeto, pero cuando vio que los niños cogían sus juguetes viejos y los colgaban de sus ramas, y empezaron a decorarlo con pequeños trozos de cintas, comprendió que se había convertido en un Árbol de Navidad.
Por un lado, no había mejor destino que ser Árbol de Navidad, pero por otro, a él le hubiera gustado ser un potente mástil que desafiara vientos y tempestades en medio de los océanos. Como no tenía muchas opciones, decidió que sería el mejor Árbol de Navidad del mundo. Enderezó sus ramas tanto como pudo, y cuidó de que no se le cayera de ellas ningún juguete ni adorno, cuando la pequeña Ana, que apenas había comido por culpa de la fiebre y la tos, se le acercaba, tambaleando un poco, para acariciar sus verdes ramas. La mamá de Juan y Ana, a falta juguetes nuevos, les contó esa noche bonitos cuentos de hadas y fantasmas, historias de la Biblia y relatos de otras navidades pasadas, hasta que los niños se durmieron El Árbol escuchó bien atento todas y cada una de las palabras, y las recordó, porque los árboles tienen la mejor memoria de todas las plantas. No son como la hiedra, que recuerda solo lo que quiere o como el césped, que se olvida de todo.
Aún estuvo unos días el Árbol en la esquina de la sala, pero no vio a la pequeña Ana, que estaba en cama, muy enferma. Él quería ayudar, pero todo lo que podía hacer era seguir sosteniendo los juguetes en sus ramas, que por cierto, ya empezaban a dejar caer algunas de sus agujas, lo que le producía un ligero dolor. Esa era la parte desagradable de ser un Árbol de Navidad. Una mañana, Juan y su mamá, le descolgaron todos los juguetes y lo llevaron al cobertizo. “No lo cortemos todavía”, dijo Juan. La mamá estuvo de acuerdo. Además no tenia tiempo para eso. Estaba siempre al lado de Ana, que empeoraba.
El pequeño abeto levanto la vista y vio una familia de ratones que lo miraba atentamente. “No pareces muy bueno para comer”, dijo el ratón mas joven. “Estoy de acuerdo – dijo el Árbol, que nunca había oído hablar de ningún abeto que hubiera servido de comida a los ratones – pero es posible que pueda ser bastante útil como caliente cama para todos vosotros”. Los ratones pensaron que era una buena idea, y entraron hasta el mismo corazón del Árbol, refugiándose entre sus ramitas. El viento fue muy fuerte esa noche y hacia mucho frío. Los pequeños ratones estaban hambrientos y no podían dormirse.
El Árbol recordó a la mamá de Juan y Ana. “Yo no puedo darles comida, pero sé los mas bonitos cuentos que nadie haya oído jamás”. Y contó todas las historias que escuchó contar a la mamá de los niños, hasta que los ratoncitos se durmieron entre sus cálidas agujas. Y el Árbol también se durmió. Ya se estaba secando y se sentía muy cansado. Dos días después, ya no quedaba leña en el cobertizo. El padre ratón le dijo al Árbol; “Ellos te quemaran muy pronto”, “¡Ojalá pueda quedarme despierto el tiempo suficiente para hacer un buen fuego…!”, contestó el Árbol.
La mamá de los niños entro al poco rato y cortó el Árbol en pequeños trozos. En la sala hizo un gran fuego, y trajo a la pequeña Ana junto al calor. “Dios quiera que rompa la fiebre con todo este calor y el olor a pino que desprende este arbolito”!. Y el Árbol que había escuchado esas palabras, ardió tan fuerte y tan caliente como pudo, y de cada uno de sus trozos sacó hasta la última chispa del calor que contenían. Al amanecer, la fiebre de Ana había desaparecido y sólo quedaba un montoncito de cenizas del pequeño Árbol en la chimenea. Su destino se había cumplido como el de todo Árbol. Siendo útil a las personas hasta el final. Y más allá del final, porque nos dejó este bonito cuento.
Autor Anónimo
Hasta entonces, Empodera tu Grandeza



 Coach Yolany
Trainer Coach, Experta en Mercadeo y Autor del Libro "Una Vida, Esta Vida"